Comentario visto en SevillaGrande.com:
Cuando un fétido [bético] dice: “yo quiero que gane el Sevilla en Europa porque es un equipo de aquí y para que gane uno de fuera…”, no te lo creas, estará dando porrazos en su casa cuando el Sevilla encaje un gol, cuando un fétido dice que no es antisevillista, desprende bilis cuando lo dice, no te acerques mucho porque te llegará el olor, para ser fétido hay que ser antisevillista, y alegrarte más por la derrota del SFC que de la victoria del Betiz.
¿Realmente es esto verdad? Yo no lo creo así, aunque lamentablemente aún hay muchos imbéciles (por uno y otro lado) que lo ven de esta forma. Y así nos va en Sevilla en todos los ámbitos y sentidos, con el puto cainismo.









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13.01.08 a 21:07
danieldominguez
Pobre ciudad de Sevilla… y arriba el Betis
20.01.08 a 14:41
de diego
A mí me gusta el fútbol. Hasta cuando lo juega bien el contrario. Eso es que te guste, ¿no?
5.02.08 a 15:50
Dani
Por historia, un bético conocedor de la historia de su club debe odiar al Sevilla FC.
Yo soy bético y antisevillista, odio a la entidad, pero tengo grandes amigos sevillistas con los que puedo hablar de fútbol.
Lo único es que hay que saber llevar la rivalidad y entenderla como debe ser.
Un saludo
5.02.08 a 23:06
Jesu
Una cosa es que no te guste que el contrario juegue bien -porque quieres que quien juegue bien sea tu equipo-, o que haya rivalidad, y otra muy distinta es odiar al contrario. No entiendo de odios, y menos en lo que se supone que es un deporte, y que de ahí no debería pasar. Me parece muy bonito todo el rollo de los sentimientos, porque yo también siento el ser bético, pero me parece que eso del odio es una vomitadura de unos cuantos fanáticos descerebrados que nos han colado como mejor han podido, de modo que ahora mucha gente cree que para ser bético hay que ser antisevillista, o viceversa.
No, señores. Esto es un cuento chino como lo del “espíritu Puerta”.
7.02.08 a 21:12
Pepe
Imagino que ese tipejo que llama “fétido” al seguidor bético se olía a sí mismo. Es una muestra de la bajeza moral y de la simplicidad propia de primate de algunos hinchas. No merece más palabras el energúmeno en cuestión. Y arriba la afición sana de ambos equipos de nuestra Sevilla.