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Esto es un ejercicio para la asignatura de Escritura Narrativa (si se preguntan por los dos ejercicios anteriores, recuerden que en este blog no hay orden alguno, así que ya llegarán). Consiste en escoger tres objetos (previamente aportados por los alumnos) y, a continuación, establecer un monólogo/diálogo en el que aparecieran esos tres objetos. En mi caso, éstos eran unas gafas de ver, una moneda de un céntimo y un colgante con la Cruz de Malta.
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[A y B están en el sofá del piso. Ambos miran al televisor sin prestar atención a qué ponen]
A.- (Con desdén) ¿Qué hasemo, shurra?
B.- (En el mismo tono) No sé… podríamo llamá a esta gente…
A.- ¿Pa qué? ¿Tiene argún plan?
B.- Po lo de siempre, sentarno en los banquitos a charlar, a comé pipas y eso, tú sabe…
A.- No eres aburrío, siempre con lo mismo… Pa variá podríamo irnos de bares.
B.- (Se incorpora levemente) Espérate que consulte mi saldo monetario… (echa mano de un monedero que hay en la mesa que tiene a su derecha) Que me parese que está a punto de acostarse, como dise mi prima la de Vorrachone… (Rebusca en el monedero y saca una moneda de un céntimo) Efectivamente, con un séntimo, shungo pasté.
A.- (Haciendo un gesto de desprecio) OHJ.
B.- (Ignorando a su compañero) Bueno, amo a vé qué disen esta gente.
[B comienza a incorporarse lentamente y a termina de levantarse del sofá de un salto. A permanece en el sofá, mirando el televisor. B entra en la habitación de al lado y sale a la mijita]
B.- ¡Enga, cojone! ¡Levántate ya y nos vamo!
A.- (Sigue postrado en el sofá pero dirige la mirada hacia su compañero) ¡Que yo no voy, que yo me queo aquí!
B.- (Con coraje) Nunca estás dispuesto…
A.- (Haciendo aspavientos con las manos) ¡Pero amo a vé! ¿Ara te cree que me via í yo a comé pipas? (se relaja y vuelve a su postura primigenia en el sofá) Amo a quedarno aquí echando un Pro, ome.
B.- ¡Pero A, yostí vestío ya! Además, ¿no te cansa nunca de jugar al Pro?
A.- (Encogiéndose de hombros) ¿Qué viasé? ¿Me via í con los arbañile? Con lo bien que se hasen los planes en casa… La culpa es de ustede, que estáis siempre por la calle.
B.- (Visiblemente alterado y gritando) ¡UHTEDE DE QUÉ! ¡Llevo toa la semana metío aquí, y hoy es domingo! ¡Lo tengo pa salí y punto!
A.- (Suspira) Cagonlavigen… (Se levanta del sofá lentamente) Bueeeno, via llamá al Antonio y al Enrique… ¡Pero que sepái que no se mereséi ni la gomina que se echái en los pelo!
B.- (Sorprendido) ¿Por qué dise eso, ome?
A.- (Molesto, mientras se pone una camiseta y se amarra los cordones) ¡Por hacerme vestirme a estas horas, que estoy to perro y no tengo ni ganas de ponerme las lentilla!
B.- (Dándole una palmada en la espalda) ¡No te queje más y déjate las gafa, que te dan un aire mu intelectual, que no gafapastoide, grasias a Dieu! (Mira el reloj) Llama a esta gente y le dise que nos vemo si eso en los Coloniale, que toavía es buena hora.
A.- (Alterado) ¿En los Coloniale? ¡¿Qué dise?! Lo llaman “el Mesón del Plaser” y no tienen jabalí… ¡NO TIENEN JABALÍ!
B.- ¿Qué está hablando de jabalí, carajote? Lo que tiene que pedirte es un buen solomillo al roque, que te va cagá.
A.- ¿Pero cómo vamo a comé si no tenemo na má que un séntimo, shurrita?
B.- ¡Eso da igua, ome! Por un solo-roque de los Coloniale, empeño hasta el colgante de la Cruz de Malta si hase farta.
A.- (Con alegría) ¡Po der carajo, barba!
[A y B apagan el televisor y las luces. Salen por la puerta del piso y cae el
TELÓN
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Como seguramente no habrán entendido los guiños-guiños intertextuales, aquí les dejo varias videocreaciones (¡el palabro de moda, hoygan!) gracias a los cuales podrán cogerle la gracia a este sencillo entremés.
Uno de los poemas que leeré mañana en el Ateneo.
BEATUS ILLE
En calles desconchadas de un barrio a las afueras,
de hombres en camiseta que hablan en los bares
y balcones con ropa
y muchachas que llaman a voces a sus hijos,
búscame aquí. Pregúntale a cualquiera.
Llevo camisa roja.
Te enseñaré a tocar el ukelele.José Julio Cabanillas, en Palabras de demora.
[Publicado originalmente en Sin futuro y sin un duro]
Un tuiteo de @sinfuturo me informó hace cosa de una semana de que varios obispos italianos habían propuesto un ayuno tecnológico para la Cuaresma. Al día siguiente, pude ver en Antena 3 un pequeño vídeo de un par de minutos comentando la noticia. Desde que se hizo pública, esta exhortación ha causado cierto revuelo, aunque por dos vertientes distintas.
El primero de ellos es el de muchos creyentes que discrepan y se preguntan por qué tienen que renunciar a algo que realmente no es malo. “Puedo ayudar a alguien con un sms”, dicen algunos católicos, y también hay quienes plantean la duda entre qué es tecnología y qué no. “¿Es la música algo tecnológico si la escucho en el mp3? ¿Y si lo hago en una gramola?”.
Aunque cabe alguna matización, sin duda el sentido de esta recomendación es bueno. Y realmente no se entienden estas críticas arriba descritas, cuando el propio arzobispo de Módena, Benito Cocchi, que también apoya esta vigilia, ha aportado la clave en una de sus palabras: “desintoxicarse”.
El sentido del ayuno -no sólo el tecnológico, sino también el tradicional- no es sino el de soltar el lastre de lo que no nos hace falta, y renunciar a todo lo que no es necesario en primer término. Evidentemente, si una persona no come nada se muere, y por eso quizá tampoco sea comprensible una vigilia tecnológica total. Escucha música con un mp3 (o en un ordenador) no es malo, al igual que no lo es mandar un sms cuando es necesario o usar una computadora para trabajar o mandar un correo importante.
Pero lo que no ya no es tan sano, lo que realmente nos intoxica (y esto todo lo hemos vivido alguna vez -o lo vivimos día a día, me incluyo-), es estar todo el día dependiendo de los aparatos tecnológicos, como quien está enganchado al twitter/tuenti/MSN, o el que manda mensajes de móvil de forma compulsiva. Como el que está todo el día comiendo sin parar. Abusa de lo innecesario, y uno acaba intoxicado de cosas superfluas. Y ahora que hacmos uso de la red social, adquiere mucho más sentido lo que dice Cocchi: ayunar es “reencontrarse con uno mismo”.
Por otra parte, también hay quien afirma que el ayuno no es más que una recomendación arcaica que hoy carece de sentido, y por eso esta vigilia tecnológica es un anacronismo. Nada más lejos de la realidad. La mejor seña de que la Iglesia corre con los tiempos no es que haya nombrado a la tecnología, sino que ha hablado de vigilia. Porque lo importante no es de qué se ayuna, sino el propio ayuno, y lo que ello implica: desprenderse de lo inútil, renunciar a lo que no nos hace falta y reconquistar la pureza y la sencillez -como la propia Iglesia reconquista sus raíces al preocuparse por este aspecto-. ¿Hay acaso un mensaje más acorde con los días de crisis que nos tocan vivir?
Todos esos ateos y no creyentes que califican a la Iglesia de institución monolítica y cerrada, y a los cuales corriendo se les llena la boca con el cuento de la “renovación” de la institución (es curioso que hablen de algo que no les incumbe, cuando ellos mismos pretenden que la Iglesia no opine de esto o aquello) mediante la ruptura con todo lo anterior, deberían entender que, como en los otros órdenes de la vida humana, hacer eso para dedicarse a asuntos que nada tienen que ver con la naturaleza de uno mismo sólo supone caos y nada, mientras que la búsqueda de la esencia propia en las raíces de la tradición es el mejor ejemplo de renovación que existe.
¿Acaso, pues, hay mejor ejemplo de actualidad que volver a la vigilia?










Ecos marismeños