Si alguna vez te topas de improviso
con alguien que predica en un atril,
invocando la verdad a voz en grito
en medio de una plaza abarrotada
de oyentes expectantes, ten en cuenta
aquello que me dijo un buen amigo:
las verdades más ciertas se revelan
entre cañas y el humo de un cigarro.

20.X.09