[Suena el timbre. En la puerta hay un grupúsculo de niños disfrazados de forma ridícula]
- Truco o trato.
- ¿Lo qué?
- Que venimos a por los caramelos.
- Lo siento mucho, hijos míos de mis entrañas. Los caramelos no me llegan hasta la cabalgata de Reyes.
- Pues entonces tendrás que darnos otra cosa a cambio.
- Bueno, también tengo un precioso mastín de un metro de altura y 40 kilos de peso al que le encanta comer carne cruda de niño.
¡Feliz fiesta de Todos los Santos!









1 comment
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2.11.09 a 16:27
Javier Sanz
Hay que saber en la puertas en las que se llama.
Un saludo y gracias por tu felicitación.