[Suena el timbre. En la puerta hay un grupúsculo de niños disfrazados de forma ridícula]

- Truco o trato.
- ¿Lo qué?
- Que venimos a por los caramelos.
- Lo siento mucho, hijos míos de mis entrañas. Los caramelos no me llegan hasta la cabalgata de Reyes.
- Pues entonces tendrás que darnos otra cosa a cambio.
- Bueno, también tengo un precioso mastín de un metro de altura y 40 kilos de peso al que le encanta comer carne cruda de niño.

¡Feliz fiesta de Todos los Santos!