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Mirar por la ventana y encontrarme
la trasera de un bloque de viviendas
en vez del centelleo de las luces
de toda una ciudad para mí solo.
Bajar las escaleras y querer
abrir aquella puerta y ver a Trini
y no escuchar su voz en el rellano.
Volver al bar, hallar el dominó
en una caja, beber un vino amargo,
sin parroquia, ni risas, ni tertulia.
Las calles de la infancia, solitarias,
la casa de mis tíos, con su patio
que no ilumina ya la luz del mundo.
Ha llegado el momento de entender
que lo bueno no dura para siempre,
que todo lo perdemos algún día.
10-XI-09
Encontré aquella vieja cantimplora
escondida en el fondo de un armario,
aún con su redonda pegatina
con dibujos que el tiempo ya borró.
Estaba polvorienta, como entonces,
como en las excursiones del colegio
por el campo, cargados con hatillos
repletos de comida que almorzábamos
al sol, entre los pinos.
Volví a buscarla ayer, con el deseo
de correr por los campos de la escuela,
de tocar ese polvo de la infancia
y ver si descifraba los dibujos
de aquella pegatina desgastada.
Pero no la encontré: la habían tirado
junto a muchos enseres inservibles.
Mi vieja y polvorienta cantimplora
ya está en ese lugar adonde el polvo
acude al polvo en busca de reposo.
Y yo que no seré más ese niño
que iba de excursión con un hatillo.
8-XI-09
- Pues estoy trabajando ahora en el gabinete de comunicación de una ONG. ¡Ya ves! ¡Una jefa de comunicación de caché! jeje
- ¿Pero cobras?
- Qué va. En esa ONG no cobramos ninguno. Ni siquiera el presi cobra. ¡Todo por la defensa de la causa! ¿Qué te parece?
- Que el presi te ha engañao en gordo.
[Suena el timbre. En la puerta hay un grupúsculo de niños disfrazados de forma ridícula]
- Truco o trato.
- ¿Lo qué?
- Que venimos a por los caramelos.
- Lo siento mucho, hijos míos de mis entrañas. Los caramelos no me llegan hasta la cabalgata de Reyes.
- Pues entonces tendrás que darnos otra cosa a cambio.
- Bueno, también tengo un precioso mastín de un metro de altura y 40 kilos de peso al que le encanta comer carne cruda de niño.
¡Feliz fiesta de Todos los Santos!
En un acto de heroísmo y valentía les desvelo el secreto mejor guardado del mundo: un raro ejemplo de los comunicados que emite la élite cultural de Almensilla, esa aldea irreductible situada en algún lugar de la Bética. Nótese que está redactado en el dialecto local, algo que vemos en la curiosa grafía y en la ausencia de acentos. La reiteración de vocales (cf. CAABRON) constituye una técnica para dar énfasis al discurso. Las tres últimas líneas, en negrita, componen un mensaje en cani en clave.

¿Se puede amenazar con más estilo y sutileza?









Ecos marismeños