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Recordó Winston una vez que había dado un paseo por una calle de mucho tráfico cuando oyó un tremendo grito múltiple. Centenares de voces, voces de mujeres, salían de una calle lateral. Era un formidable grito de ira y desesperación, un tremendo ¡O-o-o-o-oh! Winston se sobresaltó terriblemente. ¡Ya empezó! ¡Un motín!, pensó. Por fin, los proles se sacudían el yugo; pero cuando llegó al sitio de la aglomeración vio que una multitud de doscientas o trescientas mujeres se agolpaban sobre los puestos de un mercado callejero con expresiones tan trágicas como si fueran las pasajeras de un barco en trance de hundirse. En aquel momento, la desesperación general se quebró en innumerables peleas individuales. Por lo visto, en uno de los puestos habían estado vendiendo sartenes de lata. Eran utensilios muy malos, pero los cacharros de cocina eran siempre de casi imposible adquisición. Por fin, había llegado una provisión inesperadamente. Las mujeres que lograron adquirir alguna sartén fueron atacadas por las demás y trataban de escaparse con sus trofeos mientras que las otras las rodeaban y acusaban de favoritismo a la vendedora. Aseguraban que tenía más en reserva. Aumentaron los chillidos. Dos mujeres, una de ellas con el pelo suelto, se habían apoderado de la misma sartén y cada una intentaba quitársela a la otra. Tiraron cada una por su lado hasta que se rompió el mango. Winston las miró con asco. Sin embargo, ¡qué energías tan aterradoras había percibido él bajo aquella gritería! Y, en total, no eran más que dos o tres centenares de gargantas. ¿Por qué no protestarían así por cada cosa de verdadera importancia?
Winston escribió en su diario:
Hasta que no tengan conciencia de su fuerza, no se rebelarán, y hasta después de haberse rebelado, no serán conscientes. Éste es el problema.
George Orwell, 1984.
- Pues estoy trabajando ahora en el gabinete de comunicación de una ONG. ¡Ya ves! ¡Una jefa de comunicación de caché! jeje
- ¿Pero cobras?
- Qué va. En esa ONG no cobramos ninguno. Ni siquiera el presi cobra. ¡Todo por la defensa de la causa! ¿Qué te parece?
- Que el presi te ha engañao en gordo.
En un acto de heroísmo y valentía les desvelo el secreto mejor guardado del mundo: un raro ejemplo de los comunicados que emite la élite cultural de Almensilla, esa aldea irreductible situada en algún lugar de la Bética. Nótese que está redactado en el dialecto local, algo que vemos en la curiosa grafía y en la ausencia de acentos. La reiteración de vocales (cf. CAABRON) constituye una técnica para dar énfasis al discurso. Las tres últimas líneas, en negrita, componen un mensaje en cani en clave.

¿Se puede amenazar con más estilo y sutileza?
Hay que ver que algunos listos se otorguen licencia para afirmar que la literatura no tiene nada que ver con el periodismo. Valgan como prueba las montañas de letras que los periodistas dejaremos en herencia a nuestros hijos.
Como en alguna que otra fiscalía.










Ecos marismeños