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- Pues estoy trabajando ahora en el gabinete de comunicación de una ONG. ¡Ya ves! ¡Una jefa de comunicación de caché! jeje
- ¿Pero cobras?
- Qué va. En esa ONG no cobramos ninguno. Ni siquiera el presi cobra. ¡Todo por la defensa de la causa! ¿Qué te parece?
- Que el presi te ha engañao en gordo.
Eso mismo. Por fin. Ya he pisado Cáceres. Después de una y cien propuestas para visitar esta ciudad. Pero ahora con una excusa bien fundamentada: el III Congreso Internacional de Nuevo Periodismo, que ha dado comienzo esta mañana en el Centro de Cirugía de Mínima Invasión Jesús Usón.
Llegué anoche, tras cuatro horas de viaje y con un frío de cojones. Solté las maletas en el hotel y puse rumbo a El Manómetro, en compañía de algunos clásicos (los señores Pablo López, Jake Soulinake y Charlie Torres) y nuevos conocidos (Ali Baimor, Jesús Gordillo, José Daze, Marilink, et alteri).
Por la noche, juerga en la habitación de Charlie Torres, entre chistes, copas de ron y vino, edición de vídeos con cabreos, y destapamientos de secretos y verdades insospechadas. Resultado: acostamiento a las 5.30 de la mañana, y levantamiento a las 7.45 (tardelli, como siempre), y día de cabezadas por todos lados.
Jueves. Primer día de Congreso. Charlas de las autoridades (algo normal). Vienen los principitos. Expectación. Masas que se empujan por conseguir una foto con ellos. Tapas de jamón y otras cosas de picoteo (pero insuficientes ni siquiera para picar). Incertidumbre sobre el almuerzo. Cuando cremos que no vamos a comer, almuerzo definitivo.
Por la tarde, desesperación colectiva por la continua falta de wifi. Más tarde, ya solucionados los problemas -en parte-, interacción entre los congresistas y blogueros, debates, entrevistas, tuiteos, crónicas en vivo, grabaciones varias, e incluso ofertas de trabajo inesperadas. Y al final del día, Ali Baimor que se quería ir del Congreso por las bravas, saltando por encima de las cabezas de los congresistas.
Esta noche, descanso, pero mañana, más Congreso. Más conferencias interesantes. Más debates. Más tuiteos. Más crónicas. Más gente nueva. Y, por supuesto, más fiesta, con la llegada de Pablo Buentes y Ananoke Hime.
Y pensar que no iba a venir…

Hoy, antes de acostarme, y para los cabrones suertudos que mañana aún no tengan que ir a clase o a trabajar (hay que trabajar, señores, que hay que levantar el país, que lo dice Solbes), les dejo una serie de enlaces muy interesantes que los mantendrán entretenidos durante toda la jornada del lunes (porque estoy seguro de que pocos de ustedes se pondrán a leerlos ahora).
El primero de ellos es un reportaje de mi gran amiga Ana Jurado en el diario Público, en el que habla de la nueva Alameda -resultado de la reurbanización/peatonalización llevada a cabo hace un año- y de los intentos del Ayuntamiento por convertir la zona más viva de Sevilla en un espacio triste, diáfano y muerto, mediante la Ley Antibotellón y la presión policial sobre los bares y las personas que la ocupan en horas nocturnas. Léanlo aquí.
De segundo les traigo dos de los nuevos poemas de David Eloy Rodríguez (aquí y aquí), publicados en su nuevo libro llamado Los huídos (Ed. 4 de Agosto), de cuya existencia -y contenido- estoy al tanto gracias a Borja de Diego.
También he encontrado, por casualidad, un artículo que Arcadi Espada publicó el pasado mes de abril en su blog El Mundo por Dentro. En él habla de un fragmento -publicado en El Mundo- de una de las novelas de Carlos Ruiz Zafón, y pone los puntos sobre las íes respecto a la calidad de las obras que se venden como churros. Un gran artículo, breve y directo, perfecto para reflexionar sobre si lo que leemos merece la pena o no.
Y para terminar, antes de acostarme, les invito a todos ustedes a que le echen un ojo (o dos, o incluso tres, en el caso de que ustedes tengan abierto el ojo ciego) al número de septiembre de la Revista Mercurio, que viene cargadito de entrevistas y artículos interesantísimos sobre un género tan prolijo y sabroso como el ensayo. Pueden ustedes hacerse con esta revista -de forma gratuita- en la Casa del Libro de la calle Tetuán o bien bajándosela en PDF desde este enlace.
Y ahora me voy a la cama, que a partir de mañana volvemos a la rutina de levantarnos a las seis de la mañana, a las clases insufribles con los ojos pegaítos de sueño, y a las vueltas a casa a las tantas de la tarde, roncando en el bus. Que a ustedes les vaya bien. Yo ya les iré contando. Sahha!!!









Ecos marismeños