You are currently browsing the category archive for the ‘Revuelto de arroz con champiñones’ category.
Una vez más un año se acaba, y una vez más la vida seguirá mañana igual que hoy, acaso con un día menos que tachar en el cómputo de nuestras existencias. Ya termina 2011, el año en que todos han maldicho la crisis y todo lo que de ella se ha derivado.
El año más duro que recuerdo, tanto en la realidad común como en la particular, ha sido para mí también un año mucho más próspero que otros de ese tiempo que ahora, con desazón y cierta nostalgia, todos llaman “de bonanza”.
Este año me ha traído cosas buenas: un trabajo por el que he cobrado y en el que he aprendido a mucho de la grabación y edición de vídeo, al tiempo que he mantenido mi otro trabajo, y todo ello a la vez que Gregorio y yo nos hemos embarcado en muchas nuevas aventuras que ya han concluido y dado sus frutos, y en otras que recién empiezan y que, seguro, también darán frutos, y muchos.
Este año también me ha traído a una persona especial, a Sara, con la que comparto mi vida desde hace casi nueve meses y que me apoya y me anima en todo lo que hago, que me da lo mejor que tiene, saca lo mejor de mí y me muestra la luz en el camino.
Este año de tanta pérdida me ha dado, a pesar de todo, la suerte de poder decir que sigo teniendo lo que más necesito en esta vida: a mis amigos, siempre nuevos, los verdaderos -Pablo, Juanjo, Roci, Lopy, Juan, Lola- que no me abandonan ni en las más negras. Ellos son mi familia fuera de mi casa, y dentro sigo teniendo la mía propia, que tampoco me falla y a la cual, con los años, tengo un amor más añejo y fervoroso.
Este año también me ha traído cosas malas, errores y adversidades. Pero gracias a mis amigos, a mi familia, he sabido superarlas y, sobre todo, aprender muchas cosas útiles y que me han hecho crecer como persona, salir con valentía hacia adelante, tener optimismo ante el futuro negro que parece que nos espera.
Gracias a todos ellos, y a todas las personas que he conocido en este 2011 que ya expira, a todas las que han compartido sus vidas conmigo, aunque fuera sólo un momento, por todo lo que me han hecho vivir y los que han compartido conmigo, que es mucho y bueno, y sería imposible enumerar en estas líneas -y acaso innecesario, mejor será saborearlo para mis adentros-.
Desde este ya veterano blog, gracias a todos por leer aquello que publico, aquello con lo que pretendo mostrar la luz del mundo, la luz con la que iluminar los días que tenemos por delante, que son nuestros. Que seáis felices y os sea propicio el nuevo año. Feliz 2012.

Soy de las personas que, como Enrique, piensan que la vida no cambia mágicamente de un día para otro, sólo por cambiar de un año a otro, sino que mañana, uno de enero, todo seguirá igual.
De todos modos, como suele decirse, la intención es lo que cuenta, y precisamente esos buenos propósitos que nos hacemos al “principio” de cada año son las cosas a las que deberíamos dar importancia, y no a un simple cambio de dígito. Que esas buenas intenciones que nos marcamos -y que rara vez cumplimos, o no- sean las que nos guíen en el camino, día tras día, pasito a pasito.
Ahora que este 2009 “acaba”, ahora que todos dicen que si ha sido un annus horribilis, yo parto una lanza en su honor y defensa, porque para mí también ha sido duro en muchos aspectos, incluso insulso, por causas de la vida y por culpa de algunas malas personas.
Pero me quedo con aquello que me hizo feliz, que fue mucho; con aquello que hizo que me diviertiera, que fue más aún; con los que estuvieron a mi lado en lo bueno y en lo malo, que fuísteis los justos y necesarios, pocos pero valientes y siempre fieles; y con aquello que aprendí, que ha sido inmenso, gracias a lo que todos, día tras día y nunca de repente, me habéis enseñado y habéis compartido conmigo.
Por ello, os deseo un feliz 2010 en el que nada de esto que hemos vivido en 2009 se olvide, sino que a las cosas buenas que nos llevamos de este año -estoy seguro de que serán muchas- las acompañen todavía más en el nuevo año. Un beso a todos, y disfrutad de la vida.

Y ahora me marcho corriendo a Santa Olalla del Cala, en la Sierra de Huelva, a pasar cuatro días de calma y festejo con algunos amigos. Nos leemos dentro de varios días. ¡Hasta entonces!
Pocos regalos hay tan grandes, bonitos y emocionantes como éste que me hace el gran Jack Daniel’s.
Pero ningún regalo como el de poder teneros cerca a todos vosotros, mi familia y mis amigos, un año más en Navidad. Espero que paséis unos días estupendos, que tengáis tiempo para hacer aquello que no podéis hacer durante el resto del año y para disfrutar de la gente a la que sólo veis de vez en cuando (y también de la que veis a menudo).
¡Felices Pascuas!
Tú, que estás leyendo esto, puede que seas un parroquiano habitual de este blog, y ya estés acostumbrado a este lugar y a lo que aquí hay. Pero si has llegado hasta aquí a través de un correo o un comentario en el Tuenti, entiendo que pueda ser la primera vez que visitas este blog. En ese caso, te diré que aquí suelo hablar de mi tema favorito (YO), pero hoy, amigo, hablaré de ti, que inviertes tu tiempo en leer estas líneas.
Estas navidades no he felicitado a nadie. Queda mejor decir que me olvidé o que estuve muy ocupado, aunque la verdad es que no lo hice porque soy un dejao. Pero como nunca es tarde si la dicha es buena, aprovecho el fin de año para resarcirme y acordarme de ti. Lo normal es mandar SMS, pero entre que Vorrachone me va a embargar el móvil y que me gusta hacer cosas diferentes, he preferido presentarte esta felicitación tan peculiar.
Con ella no sólo pretendo felicitarte y eso, sino también decirte que si estás leyendo esto es porque realmente te lo mereces. Porque a lo largo de este año he conocido a muchas personas, pero sólo algunas de ellas han hecho que cada día resultara mejor que el anterior, y que este 2008 que ya acaba haya valido la pena, aunque realmente hayan sido doce meses para olvidar.
Por eso, amigo mío, he preparado esto. Para darte muchas gracias por haber estado a mi lado durante todo este año. Para pedirte que durante muchos años más volvamos a estar juntos. Y para desearte todo lo mejor para este nuevo año que ya comienza.
No quiero despedirme de ti hasta el año que viene sin dejarte dos regalos. El primero es una canción llamada Alem do horizonte, de Nara Leao (versionando a Roberto Carlos). Y el segundo una fotito de La Valetta, en Malta. Espero que te gusten, y que te ayuden a tener alegría y felicidad en esta noche y en todos los días del resto de tu vida.
Un fuerte abrazo, y feliz 2009!!!
















Ecos marismeños