· Paso 1 > búscate un R5 sin premio (3p) to reventao (las características se explican en los puntos siguientes)

· Paso 2 > descoloca la puerta del copiloto de tal forma que no abra, y si abre, que luego no cierre.

· Paso 3 > mete el coche por el peor camino que encuentres (se recomienda cualquier calle de Santa Iglesia). Así matas tres pájaros de un tiro: revientas el carburador haciendo que el coche pegue peos, reúnes en el radiador una considerable colección de goteras pegando trompás, y a lo mejor cae alguna que otra pieza más.

· Paso 4 > ensiroca el pestillo de la puerta del conductor hasta que salte a la más mínima. Un complemento perfecto es un llavero con el escudo del Betis (el pestillo se abre con el pico del escudo).

· Paso 5 (sin premio) > con el fin de mejorar la visibilidad, sería conveniente que aflojaras un poco el cierre del maletero, preferiblemente a base de pegarle leñazos, hasta que salte con un simple badén. Eso sí, asegúrate de que el cierre ofrezca un mínimo de seguridad (para nosotros el concepto de “mínimo” está por debajo del concepto “ninguno”).

· Paso 6 > cabréate con tu viejo a causa de algo estúpido, refúgiate en el coche, coloca la llave en el contacto, pégale un trancazo para pagar el cabreo con ella y pártela.

· Paso 7 > quita la tapa del contacto, saca los cables de la batería y haz un puente.

· Paso 8 > consigue una atmósfera asfixiante en los asientos traseros sellando permanentemente las ventanas (explicamos un método eficaz en el paso 18).

· Paso 9 > si le queda algún tapacubo al coche, quítaselo para poder lucir bien las llantas de 14″ de hierro macizo ennegrecido y con mechas de óxido.

· Paso 10 > estira del volante hasta que consiga una holgura de unos 2cm. Luego líate a pegar volantazos hasta descuadrar la dirección. Con esto conseguirás un efecto vibrador en el volante mu vacilón cuando pongas el coche a 120, su velocidad máxima.

· Paso 11 > júntate con alguien que entienda tan poco de coches como para decirte que le pongas un ventilador de ordenador al tubo escape porque así hace ruído, sin pensar en una posible retención de gases y un posterior reventón.

· Paso 12 > deja que este curioso personaje que tienes por amigo te time de vez en cuando encasquetándote algún cacharro que no furula (y desechado por su hermano) a un “módico” precio.

· Paso 13 > el 1er timo consistirá en un tubo escape de aprox [punto] 15 cm de diámetro, supuestamente cromado, cuya única utilidad es la de hacer el máximo ruido posible.

· Paso 14 > con algunos ahorrillos, deja que te time otra vez con un radio CD Sony que no lee los cds ni patrás, a no ser que le des con un pico en la lente pa quitarle la mierda.

· Paso 15 (optativo) > dile al personaje de tu amigo que te haga la instalación del radio y eso (no recomendado si quieres llegar más adelante de este paso).

· Paso 15 (de verdad) > realiza tú mismo la instalación.

· Paso 16 > quédate sin maletero al meter un bombo JBL de 1.000 W con el cajón to reventao, que antes usabas como altavoz del ordenador. Como no tienes etapa de potencia, podrás disfrutar de un agradable y nítido sonido distorsionao.

· Paso 17 > pon unos dados con luces dentro (preferiblemente rojos) colgando del espejo retrovisor interior. Haz la conexión para que se enciendan junto con la luz de cruce.

· Paso 18 > coloca en los cristales de las ventanillas traseras y en la luna trasera unas láminas de tintado (no homologadas, por supuesto). Procura dejar algunas burbujas de aire (mejor si son de diverso tamaño), así como varias rajas. El color perfecto del tintado es una especie de azul metalizado, que no permite ver ni por fuera ni por dentro.

Y ya está, tu R5 sin premio tuneao hasta las trancas. Ahora, lo único que lo diferencia del R25 de Fernando Alfonso es un número. Ahora bien, si estás dispuesto a ir más allá, aquí te damos un par de consejitos más con los que podrás completar la hazaña:

· Paso 19 > búscate algún Renault 12 para ver si le puedes mangar el 2.

· Paso 20 > ponle a tu coche el 2 entre la R y el 5.

Ea, ya tienes un coche como el del campeón de Fórmula 1 pero con cinco plazas. En el próximo número de “Maxi Running” os contamos cómo tunear un 206, pa cuando os hartéis del R5 chusta que os habéis montao.