la gente suele pegar puñalás de vez en cuando. si la puñalá es gorda (que nos abren en canal), lo normal y evidente es que mandemos a la otra persona al carajo del tirón. pero si es pequeña (un pinchazo), lo que debemos hacer es, como buenas personas, ofrecerle al apuñalador una nueva oportunidad para estar en amistad con nosotros, ante lo cual se pueden dar dos situaciones:

1. apuñalador no acepta reconciliación > pasamos de ofrecer una nueva oportunidad para amistad a ofrecer un viaje de ida en primera clase al carajo.

2. apuñalador acepta reconciliación > volvemos a ser amigos.

ahora bien, en el caso de que se produzca la segunda situación, debemos tener en cuenta una importante regla: la regla de santo tomás, según la cual somos amigos de nuevo, pero con la condicion de que es la última vez que me tocas las pelotas. básicamente porque a la próxima te mando al carajo deca [de cabeza]. de ahí el dicho completo: “una vez na más, santo tomás”. aplicadla correctamente siempre que podáis y todo será mucho más sencillo.