Anoche, de nuevo pudimos contemplar un estpectáculo bochornoso a cargo de la selección nacional de futbol. No entraré a analizar el partido, puesto que no lo vi, porque huelga decir que ya es que el fútbol me la trae floja y pendulona. Pero sí hablaré acerca de algo que me hincha las pelotas.

Cuando el 90% de la opinión nacional, lo cual es un dato contrastado, tiene por cierto que deberíamos mandar al carajo al homínido alcohólico de Luis Aragonés, coge este y no se le ocure decir otra cosa que “voy a seguir al frente de la selección”. ¿Es que acaso este hombre no se da cuenta de sus errores? ¿Acaso no ve que con él y con su forma de trabajar la selección no va a ningún sitio? ¿No se ha fijado en que le falta apoyo por todos lados…?

Ángel Mar�a VillarBueno, eso de que le falta apoyo en verdad es relativo, porque sí que hay un inútil, uno de su calaña, que sí que se empeña en salir al paso de las declaraciones de la prensa y de los aficionados tras cada nuevo batacazo nacional. No es otro que Ángel María Villar, el inepto que tiene por presidente la Real Federación Española de Fútbol. Pues bien, como ya hiciera en su día cuando Aragonés presentó la dimisión, ayer no se le ocurrió vacilar a la hora de afirmar que “estamos del lado del seleccionador”. ¿Estamos? ¿Quién está? Tú y tu equipo de inútiles, ¿no? Porque creo que la afición de 43 millones de españoles ya está un poquito cansada tanto de él como de tí.

Es incomprensible el obstinamiento del máximo mandatario del fútbol españo a la hora de defender a una persona bajo cuya dirección deportiva, el proyecto nacional no hace más que arrastrarse por los terrenos de juegos de toda Europa. Nadie llega a comprender qué es lo que tiene este hombre, ni qué tenía Iñaki Sáez, para que no se le deje irse, y para que se le insuflen aires de autosuficiencia que rozan la presunción.

¿Por qué cuando Camacho, el único seleccionador que pudo llevarnos a hacer algo grande, decidió irse, usted no salió al paso y le obligó a quedarse como a Luis? Porque estaba de mierda hasta las cejas con el escándalo de los arbitrajes del Mundial, y porque es usted un perfecto inútil. Si se empeña en dejar a Luis al cargo del banquillo nacional, es porque no puede permitirse que se vaya. Eso sería como admitir su error a la hora de elegirlo como míster, uno más en la larga lista.

Por favor, hagan como que abren los ojos, y no hagan más mal al fútbol español. Por el bien de la selección, de los jugadores y de los 43 millones de españoles, por favor, váyase, señor Villar. Y llévese con usted al mono borracho ese que tiene por mascota.