Para los que aún desconozcan el verdadero significado del término “paposa” (véase el caso de la Lola, que se cree que tiene que ver con una persona coñona), aquí expondré el ejemplo definitivo. Esto que voy a relatar ni viene al caso, ni interesa a nadie, ni se le ve la gracia por ningún lado. Pero aún así lo relato porque me siento mu feliz de que me pase. ^^

TrubúResulta que, después de 983498349273 abusos y dejadas en tierra por parte de los inútiles de los autobuseros de Tranvías de Sevilla, por fin la suerte iba a sonreirme, y del mejor modo posible. El viernes pasado cogí el C2 en fcom a las 13.25, con lo cual ya no me daba tiempo ni de coña de coger el 155 sin premio. Cuando llegué a Puerta Triana, eran menos veinte, así que me fui pa la Plaza de Armas. Pero justo cuando voy a entrar en el puente, veo que viene trubú Minsilla 155. Primera paposa.

La segunda de las paposas tuvo lugar el día siguiente, sábado, cuando venía del Parque del Jaramillo. El C2 me dejó en Juan Sebastián Elcani sobre las 18.50. Ya estaba yo preparándome pa esperar una horita, cuando por el horizonte de la Glorieta de las Cigarreras veo aparecer un bus. ¿Será, no será…? Efectivamente, el 153 hace acto de presencia. Otro tanto más ^^

Pero la gran paposa, o “paposa gorda”, ha tenido lugar hoy. Venía de la Reina Mercedes con más de diez minutos de retraso, porque se supone que a y media salía el autobús, y yo llegué a la parada a menos veinte pasadas. Se avecinaba un chaparrón de los gordos (cosa que más tarde verifiqué), pero los nubarrones se disiparon dejando entrever un rayo de esperanza con la súbita aparición de un artrobús por el puente. “No creo”, pensaba yo, “demasiado bonito; desde luego, como sea, eyaculo de la emoción”. Así fue: el 153 a mi completa disposición. No eyaculé, pero mentiría si no dijera que me faltó poquito. Lo que sí llevaba era una sonrisa de oreja a oreja, y porque las tenía, que si no me da tres vueltas a la cabeza.

Espero que a mi Lolita, así como al resto de los presentes, les haya quedado claro el significado del término “paposa”. Aún así, me encuentro ojiplático mientras escribo esto, porque, desde luego, jamás pensé que podría beneficiarme tanto de los retrasos de los Tranvías de Morcilla. ^^