Illo, ya casi me he pasao la edición especial del Devil May Cry 3. Qué pedazo de juego. Lo tenía ahí como aparcado, porque me había llegado hasta el quinto nivel, pero lo he vuelto a retomar en estas vacaciones y no veas. Llevo dos días enviciao perdío, que casi no me despego del portátil ni para comer, y posteo nada más que cuando me levanto (sí, a las 3 de la tarde ¬¬) y cuando me acuesto (sobre las 3 am = antes de momir).

(click para ampliar)

¿Que por qué me levanto tan tarde? Pues porque me quedo hasta las 4 de la mañana pasándome una y otra vez la primera fase, para pillar gemas con las que comprar toooodas las habilidades y para ver si consigo un vicio insuperable con la espada (como apunte de alguna relevancia, informo al personal de que estoy bastante viciao, y ello sin contar con un pad, sino tan sólo con la única ayuda del teclado).

Pues eso, que hoy me he fundido siete misiones en una tarde. Quizá las siete más difíciles, porque había alguna que otra que eran de exprimirse el cerebro al máximo. Claro, que una vez que las resuelves, dices: “¿Y pa esto tanto?”. Pero bueno, como no hay tiempo…

La que sin duda me ha dado más porculo es la del puñetero ascensor hacia el cielo (creo que era la 17). Vaya telita para encontrar los tres putos trozos de horialcón. Dios de mi vida… Al final los encontré (¡sí, ni yo mismo me lo creo!), y pude continuar. También he sufrido tela pero tela con la sombra. Me veía muerto pero muerto del to. No sabía cómo coño darle, y el pibe dame que me pega, que me fundí las dos estrellas grandes y las dos chicas que llevaa, porque es que el nota me mataba. Así que decidí echar las dos aguas benditas que tenía (lágrimas en mi rostro), y le quité media vida. Pero, oh sorpresa, cuando me quedaba un golpe, descubro que hay que golpear las paredes para abrir las bombillas. Ea, po ya estamos. Pim pam pim pam, y al carajo el nota. Sí, lo reconozco: tuve una paposa que ni Beckham cuando le marcó el gol al Sevilla, pero qué le vamos a hacer. Al saber lo llaman suerte. =D

Dante y VirgilioAsí que ahí estoy, a las puertas del Inframundo, en la misión 20, deparándome quién sabe que destino (el tener que reiniciar la misión porque seguro que me follan). Todo ello tras una extremadamente larga y divertida misión 19, en la que me tuve que enfrentar con todos los subjefes… otra vez. Y yo con esta cara >>> dÓ_òb

Tras ello, aparte de pegar resoplidos a causa del cansancio que provoca el establecer una combinación no repetitiva de combos, llegué a la conclusión de que mi enemigo favorito, porque es el que mejor se me da, a pesar de ser de los más difíciles, es la Muerte. =)

Ya sus contaré cuando me lo pase del to. Hasta entonces… saludos!! ^^

PS > En vez de saludos iba a mandar mandobles de espada, pero me parece demasiado friki. =P