Sí, ya sé que alguno lo habrá pensado, pero el título está bien. No quise decir mala pata, sino mala papa (en oposición a paposa gorda). Voy a hablar de esas cosas que tú dices “Joder, vaya putada”, y te quedas con cara de capullo pensando en cómo pueden suceder, y en la injusticia que suponen.

El otro día llamó mi tía a mi casa, para decirnos que había muerto un conocido de mi familia. Ignoro la edad, dónde vivía e incluso su nombre. Lo único que sé es que estaba casado, y, cómo no, lo que le pasó.

Resulta que este hombre era aficionado a la caza, así que pretendía ir a dar unos tiritos al campo. Pero cuánta sería la mala suerte que tuvo que, al ir a guardar la escopeta en la funda, se le disparó, y los perdigones le alcanzaron a él mismo. La mujer, que estaba en la planta de arriba, sorprendida por el estruendo, le preguntó al marido que qué había pasado, a lo que esté contestó con la respuesta evidente.

Al bajar la mujer, vio que el ponre hombre se encontraba bañado en sangre, y corriendo lo llevaron al ambulatorio, pero con tan mala suerte que no pudo salvarse.

Aquí podría decirse “esas cosas pasan”. Sí, claro, ya veo que pasan. Pero el quiz de la cuestión es por qué pasan. No hay respuesta, no hay una causa justificada, no hay un por qué científico o, al menos, demostrable. No se puede decir “por esto o por lo otro”. Ni siquiera, como algunas veces que pasan cosas de estas y alguien salta con esa respuesta, porque esa persona se lo merece. Es eso lo que me jode, la cara de jilipollas con la que me quedo y que sólo me salga como respuesta un estúpido y vacío: “Vaya putada…”.