Hoy es un día extraño, no sólo porque es Martes y 13 y esas estupideces que piensa la gente sobre las coincidencias (terremoto en Portugal) ni por las declaraciones de E’too, que vaya pasote se ha dado el muchacho… sino por la muerte de Alejandro Finisterre. Y preguntaréis que quien era este hombre, verdad?? Bien, su figura es el ejemplo perfecto de como conjugar el deporte, los inventos y la literatura. Vaya mezcla, jefe!!! Pero es cierto, Don Alejandro, gallego, de Fisterra y zamorano de adopción ha pasado a la historia como el editor del poeta de Zamora, León Felipe, y como el inventor de ese juego al que tantos hemos dedicado nuestro tiempo y nuestras muñecas, no, no es la escritura, sino el Futbolín.

Alejandro estuvo en la Guerra Civil, luchó en el bando de los que sufrieron de verdad, es decir, el bando en el que daban igual las derechas y las izquierdas, el bando de España. Pero lo importante es que tuvo problemas y acabó en el hospital. Como muchos. Allí él se recuperó de las heridas, pero asistía a cómo sus compañeros echaban de menos el fútbol (un fútbol de Liga recién nacida, con el Betis en el Porvenir aún…) y se le ocurrió la idea de construir un minicampo de fútbol en el que cada uno pudiera manejar a su equipo, casi como el Football Manager pero sin ordenadores. Llamó al carpintero y voilá!!! Nació el futbolín. Nacieron las tardes en el “peluca” con los colegas y las coca colas vaso tras vaso, y el azúcar de los chicles, y las goleadas imposibles… Pero como toda historia de verdad, tiene que tener un final triste. Alejandro, camino del exilio perdió la patente, no pudo lucrarse de su invento como mereciera, y fue camino de México con su amigo el poeta, trabajando desde entonces como Editor personal.

Así pues, hoy es un día extraño y triste. El Martes 13 trae muchas cosas, la guerra (Etoo Vs Rosell) y la muerte; porque hoy no sólo se ha ido Alejandro Finisterre… también se fue Felisa García Buentes, la hermana de mi abuelo. Que pasó por este post como pasó por la vida, desconocida, silente pero feliz, para traernos a todos una sonrisa. Un abrazo.