Fijarse en lo que nos encontramos el señor Idea y un servidor en una calle del centro de Sevilla. Aunque parezca mentira, el gremio de joyeros hispalense ha decidido dar una oportunidad a pseudo-literatos de medio pelo que se arrepienten de sus atentados contra las letras, y así poder reinsertarlos en la sociedad:

Fernandito, amigo mío, tríncame la… joya.

PS > Sr. Idea: escriba, por favor.