Abril es un mes que me encanta, me embruja, me atrapa sin remedio. Lo siento de una forma especial. No sé si es por ser del Sur, por haber nacido en este mes, o porque la vida que trae consigo la primavera se expande en el aire, mezclándose con la fragancia que desprenden los naranjos. Azahar y borregos esponjosos en el cielo. Y un rayo de sol travieso que se cuela por la ventana. Ya se palpa la vida, el calor, la alegría de despertar cada mañana con la dulce compañía del canto de un mirlo. Ya albergo de nuevo en mi corazón, como cada nueva primavera, la alegría de sentir Abril en los labios.

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