Llevo un par de días reflexionando sobre muchas cosas, y al final, como siempre, no he llegado a ninguna conclusión acerca de nada. Pero lo que sí tengo claro es que ahora mismo no puedo dejar un blog abierto y a la deriva, porque como ya he explicado, no tengo tiempo ni ganas para escribir nada, y ello sin contar que no me sale nada, que aquel espejismo de literatura barata que algún día llegué a esbozar no era más que una quimera sin sentido, y eso es algo que no ha ido más que confirmándose con el tiempo. La tristeza de estos días no hace más que aplacar las pocas y escasamente lúcidas ideas que aún pululaban por mi cabeza enloquecida. Y como es de mala educación marcharse sin despedirse, pues creo que os debo una explicación, aparte de un anuncio en toda regla, ya que dejar las cosas sin avisar es algo muy poco recomendable.

Bueno, damas y caballeros lectores y visitantes de este humilde rincón de la red, que no desvarío más y al grano voy. Sólo quería decirles que este blog va a estar cerrado, no definitivamente, pero sí durante un tiempo. Como bien he dicho, el ánimo por los suelos (una constante regularmente periódica en mi existencia) y las ocupaciones, que cada vez se vuelven más duras y más numerosas, hacen que no pueda dedicarme a escribir todo lo que me gustaría, y con la calidad que quiero imprimir a lo que escribo. Así pues, la única solución viable para acabar con los problemas que todo esto me causa es dejar esto por una temporada.

No sé cuándo volveré. Quizá tras los exámenes, quizá a mediados de verano, cuando la aburrida y descarnada vida que llevo me dé algo mínima interesante que contar. Quizá en Septiembre, o si la burocracia estatal tiene un mínimo de compasión para con la mi persona y me dan la beca de inglés, en Octubre, cuando vuelva de Malta y comience el nuevo curso, con esperanzas renovadas (eso espero) y el corazón henchido de buenos propósitos que al final nunca llevo a cabo.

Bueno, ahora os voy a pedir un favor personal. No me importa que me pongáis comentarios. Es más, me agrada muchísimo. Me encanta leer vuestras opiniones, y también que me déis ánimos. Pero por favor, que nadie vaya a hacer de esto una tragedia, que no se acaba el mundo. Que no dejo esto, que sólo me voy por un tiempo. No sé cuándo, pero volveré. No pasa nada por que me tome un tiempecito de descanso. No sé si me merezco otras cosas, pero creo que esto sí.

En fin, ya no tengo más que decir. Gracias a todos los que me leéis y hacéis más amena mi existencia con vuestros comentarios, y también con vuestra compañía diaria. Y a los que no me leen, a los que no me hablan, a los que no les caigo bien, a los que no me pueden ni ver, a los que no quieren saber nada de mí, a los que les hice daño, a los que me dan cariño sin merecerlo, a los que defraudé, a los que molesté, a los que insulté o ataqué sin motivo, a los que se fueron y me olvidé de ellos, a los que se quedaron y también me olvidé (ya creo que llevaré como 1.000 millones de personas)… a todos ellos, también gracias, por enseñarme cosas que por mí solo habría sido incapaz de ver, y un saludo muy grande.

Os dejo un tema de regalo, Zona Norte – Zona Sul de Fernanda Abreu, para que siempre que volváis aquí y no me encontréis, podáis marcharos con un buen sabor de boca.

Hasta pronto.

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