Esta noche, de nuevo un equipo sevillano, el Sevilla FC, ha conseguido un título. Antes que nada, mis mas sinceras felicidades a todos los sevillistas. Espero que algunos (todos sabemos ya quiénes) se apliquen el cuento. Muy bonita la celebración, el jolgorio y todo ese rollo. Pero la fiesta no justifica el porculo gratuito.

Ahora mismo son las 12 y algo de la noche. Desde hace media hora, están los graciosos dando porculo con los petarditos. Y ahora, aproximadamente transcurrido un ratito, comenzarán a llegar los tontitos con los pitos y las bocinas. Y ya me veo, como las otras veces, hasta las tres de la mañana despierto, por culpa de un puñado (varios puñados, en verdad) de imbéciles que les da por molestar al vecindario. Menos mal que hoy me servirán de remedio contra la soñina, y me mantendrán despiertos en el estudio.

Comprendo perfectamente que hay que celebrarlo, que hay que ser felices, que hay que gritar y todo el rollo. Y que en algunos sitios, como por ejemplo en la Puerta de Jerez, es incontenible la marea humana. Pero seamos serios y responsables: no se puede permitir que haya gente con tan pocos escrúpulos como para venir a tocar las pelotas a un pueblo que está a 20 minutos de la capital, a las tantas de la mañana, cuando hay gente que quiere descansar. Y eso que hoy es sábado, pero cuando cayó en jueves la cosa, el tono de las cosas cambiaba drásticamente.

Digo esto sin ánimo de ser sectario, y no porque me dé coraje que sea el Sevilla y no el Betis, porque cuando la Copa del Rey de mi equipo, hace dos años, también me molestó bastante que el conductor del coche en el que yo iba le diera por llegar al pueblo a las 5 de la mañana pitando como un jilipollas loco. Al igual que me jodió un huevo que cuatro imbéciles borrachos estropearan la fiesta en la Plaza Nueva, tirando botellas sin ningún motivo a los policías.

Muchos petardos, mucho porculo con los pitos a las tantas, y mucha celebración y concentración, y mucho jaleo, y mucho grito, y todo el rollo. Todo muy bonito. Y todo porque viene otra copita más a la ciudad. Pero no nos engañemos: la copita, por mucha alegría que nos dé, no nos va a dar de comer, ni nos va a sacar de pobres, ni va a hacer que nuestra ciudad deje de ser el culo de España y del mundo.

Y mientras tanto, hace tres días, una amenaza de bomba en el Parlamento. Se desaloja a la gente, y se monta un pitote increíble en la calle. Muchos de los vecinos, cuyas casas se encuentran a pocos metros de la Casa de los Andaluces (si mi casa fuera así, hermano…), ni siquiera se habrán enterado. Y al día siguiente, un coche con 100 kilos de explosivos aparece en Ayamonte. ¿Casualidad? ¿Algo sin relación? Los que desconocen el suceso de La Macarena pensarán precisamente eso.

Todo porque alguien -no diré nombres, pues no es necesario- decidió que era mejor que nadie supiera nada, que los medios se callaran -y los medios aceptaron, porque claro, con las cosas de comer no se juega-, que las autoridades y partidos -sí, la supuesta oposición férrea- miraran para otro lado. Una masa desinformada es una masa tranquila, sosegada. Una masa que no pedirá explicaciones. Tanto más si algo tan gordo sucede en una ciudad cuyo uno de sus dos equipos jugaba unos cuantos días después una final. Y si tenemos en cuenta el alto grado de adormilamiento mental y pasotismo de la sociedad sevillana, tenemos la ecuación perfecta: 90.000 personas en Madrid, un chorreón gordo de gente en la Puerta Jerez, y un buen puñado de imbéciles pitando por las calles de los pueblos a las tres de la mañana. Todas concentradas por algo importantísimo: una copita. Panem et circenses.

Desde éste humilde blog, me permito la licencia de convocar una manifestación a las puertas del Ayuntamiento el próximo miércoles, a las 20:30 de la tarde, con el fin de pedir explicaciones por el silenciamiento acordado pactado por autoridades, partidos, medios y demás responsables, tras el aviso de bomba del Parlamento. A ver quién viene.