Estoy harto. Del verano. De agosto. De julio. Del buzoneo. De los buzones. De los quetos. Del Queto. De San Juan. De Mairena. De los viejos que no me dejan entrar en los portales. De las viejas que me hablan mal. Del sol. De la sombra. Del calor. Del frío espontáneo. De comer cuchareo con 45 grados a la sombra. De que los ordenadores no me funcionen como a mí me sale de los cojones lo más profundo de mi éter espiritual. De los perritráncanos. De los perros de dos patas. De tener que aguantar a gente estúpida. Del coche. De las averías del coche. De tener que echarle agua al coche cada vez que voy a cogerlo. De tener que conducir. De los coches de los demás. De tener que conducir los coches de los demás. De los capullos mamones infractores que ponen su coche pegao al mío y no me dejan entrar en él, o sacarlo del aparcamiento. De mi jefa. De mi otra jefa. De cualquiera de mis 7 jefes. De estar cobrando dinero a mansalva. De estar cobrando una mierda de sueldo. De las lesiones. Del ejército rebelde de pelusas que ha tomado el control de mi cuarto. De no tener ni un segundo para poder actualizar el blog. De tener post pendientes y no poder escribirlos. De WordPress y sus putiñeras revisiones de mantenimiento que duran dos horas. De las noticias. De la administración de la web. De Europa Press. De Alwadiira. Del sueño. Del insomnio. De no haber aprendido aún a tocar la harmónica. De no haber aprendido básicamente porque no encuentro mi harmónica. De mi mochila. De la cremallera de mi mochila. De broncearme únicamente los brazos y las piernas. De no tener nada de ropa que llevarme a Malta. De lo que ello implica: tener que ir a comprar ropa. De la burrocracia. De los que me contratan y me hacen el contrato al revés, y no me pagan a mi debido tiempo, y luego me hacen ir a firmar el contrato cuando no debo. Del SPAM. Del humor sarcástico y los pildorazos y darditos de algunas personas que no saben que sus puyazos son inofensivos para mí y que me paso lo que me digan por la punta del cipotillo. De tener que aguantar a más personas estúpidas todavía. De Spider-Pancho pegando ladridos a las 4 de la madrugada. De llevar muchos meses intentando ver a mis mejores amigos del instituto y no haberlo hecho. De estar deseando que llegue septiembre para ir a hacer una visita a mis profesores del colegio. De las visitas por compromiso a gente que ni conozco ni me interesa conocer. De la gente que impone a los demás lo que tiene que hacer o decir. De la gente falsa e hipócrita, tan hipócrita como para llamar hipócrita a los demás, siendo ellos los primeros en la lista. De tener que tratar con gente así a diario. De la competencia. De los quetos de la competencia. De los que se presentan en la clínica intentando quitarme el puesto de trabajo. De tener que hacerles ver que sólo mi compañero y yo partimos la pana (aunque con esto disfruto). De Endesa. De los muertos de Endesa. De los apagones cada vez que caen cuatro gotitas. De los apagones cuando hace viento. De los apagones cuando no hay ninguna condición climatológica adversa. De que la mitad de los días no haya luz en mi calle. De que la otra mitad de los días sólo haya luz en una acera. De mis vecinos. De la mierda música ratonera que ponen. Del despertador. De la alarma. De tener que levantarme a las 6 de la mañana incluso domingos y festivos (¿qué es un festivo?). De acostarme to tarde. De no poder dormir siesta. De los lunes. De los martes. De los miércoles. De los jueves. De los viernes hasta las 14:00. De que me coaccionen para que vaya a deleitar a todos con mis cualidades como portero. De la informalidad de la gente a la que llamas pa jugar y luego no se presenta. De que cuando perdemos me echen las culpas a mí. De que me dejen solo en los contragolpes del otro equipo. De nada en general, y de todo en particular…

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En definitiva, que necesito vacaciones…