No he tenido tiempo de comentároslo durante estos días, pero hace poco, en una de mis últimas entradas, ya os lo adelantaba: este año vamos a seguir teniendo cachondeíto con los profesores. En concreto con el de la asignatura de Diagramación en Prensa. ¿Os acordáis de que os decía que no teníamos profesor y que no sabíamos cuándo lo íbamos a tener? Pues bien, ya lo tenemos. Y os voy a decir la verdad sin andarme con rodeos: no sé que es peor, si no tener profesor, o si tener a este hombre.

Y a petición de Buentes, que dice que escribo unos tacazos de cojones, cortaré aquí la entrada (gestionando, como todo buen gatekeeper, la información que poseo), para que al menos así dé la impresión de que es más cortita. El que quiera seguir leyendo, que pique en el enlace.

Llegó el miércoles pasado, a la que se suponía que era la cuarta clase. Muchos de nosotros habíamos acudido al aula a la hora de clase, las 9.30. Vimos que no había nadie, y nos fuimos. Al rato, llegó el profesor y se encontró con cuatro rezagados. Por lo visto, me contaron que montó la de Dios es Cristo porque allí no había nadie. Desconozco la veracidad de este hecho, pero si sucedió de aquesta manera, creo que no tiene sentido el ponerse así. Mejor hubiera sido mandar a algún bedel a que informara de la asistencia (por fin) del profesor.

Bueno, pues así llegamos a la clase del pasado lunes. El hombre se tiró las dos horas hablando. Entre varias cosas, disertó acerca de:

  • Los formatos de los diarios (sábana, tabloide…) y su repercusión a la hora de leerlos en el metro.
  • El esquema gráfico de algunos diarios.
  • Algunas noticias relacionadas con empresas de comunicación (¿?).
  • Algunos apuntes más relacionados con la asignatura y con el periodismo. Entre éstos últimos destaca el planteamiento de la asignatura, el programa de la misma y el sistema de trabajo y evaluación.

Hasta aquí todo bien. Pero ahora llega la parte buena. He dicho que habló del programa, ¿verdad? Pues mientras nos lo leía (no lo comentó, únicamente lo leyó, cosa que también podría haber hecho yo, por otra parte…), nos dijo que, como habíamos perdido dos semanas de clase, y estaba previsto que concluyéramos los temas 1 al 5 a finales de octubre, pues íbamos a tener que apresurarnos un poco para ver si los teníamos listos para la primera semana de noviembre, como mucho. Y me pregunto cómo demonios quiere este hombre dar esos temas en ese plazo de tiempo, teniendo en cuenta que en los cuatro puntos comentados anteriormente empleó media hora a to reventar, y que durante la hora y media restante se dedicó a…

… cuestionarnos por nuestro poco afán periodístico y de trabajo, intentando hacernos ver que de la carrera iremos directamente a parar a una empresa (¿se admite el McDonald’s?), y continuar con una bronca de aproximadamente 10 minutos.

… contarnos anérdotas como aquella de un alumno suyo que era el doctorando más brillante y que al final acabó vendiendo toallas en el Corte Inglés.

… insistirnos en que en Diagramación en Prensa no nos van a enseñar a usar un PC, ni tampoco el Microsoft Word (esto yo creo que además de evidente es obviable).

… dejarnos claro, mediante la explicación del sistema de trabajo, que en esta asignatura se han bajado los pantalones ante el Proceso de Bolonia y el EEES.

… comentarnos más cosas y detalles sin interés alguno para el alumnado, y que para nada venían a cuento.

… tirarse el resto de la clase (una media hora) hablando sobre sí mismo, y contándonos su historia desde que nació hasta que llegó a esa clase del pasado lunes.

Esto último fue la puntilla. Me parece muy bien que este hombre se autocoloque como un héroe del trabajo y del esfuerzo, que nos cuente que se sacó la carrera con cuarenta y pico años, después de muchos años de trabajar (en no sé dónde, porque no lo dijo). Me parece todo muy bonito, y no lo pongo en duda. Pero es algo que por más vuelta que le doy, no consigo entender, porque es algo que no tiene nada que ver con la asignatura. Si tanta prisa tiene este hombre por dar esos temas, no entiendo que pierda (nuestro) precioso tiempo en contarnos su vida, obra y milagros, que no nos interesan en absoluto, en vez de dar la materia. Y es que el hecho de que un profesor llegue a una clase y se ponga a hablar de sus hazañas dice muy poco de esa persona. Todo ello sin decir, además, que de ese tipo de docentes vamos sobrados en la Facultad.

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Pero la cosa no podía quedar ahí, como ustedes bien saben. En Fcom Sevilla siempre hay una segunda parte (y siguientes). Resulta que este profesor no acabó la clase del lunes sin dejar claro los dos tipos de evaluaciones. La primera consiste en un examen, corriente y moliente. La segunda, además del examen, contiene un trabajo práctico que se realizará en horas de clase.

Bien, para realizar el trabajo práctico había que ponerse por parejas y elegir un diario. Y no podía haber dos parejas con la misma publicación. Para garantizar que la gente se apuntara de la forma más limpia y menos injusta posible, este señor aseguró que al término de la segunda clase (la del miércoles), dejaría un papel encima de la mesa, y dejaría que la gente se diera prisa si querían coger los mejores periódicos. Eso dijo…

… y muy diferente fue lo que hizo. Cuando llego el miércoles a clase (tardelli como siempre, mea culpa…), me encuentro con un guirigay de mil pares de cojones. Ipso facto, mi compañero me informa de lo que sucede: lo que dijo el día anterior se lo había llevado el viento, y ahora el hombre se estaba dedicando a repartir los diarios por orden de lista, y había empezado por la T. Y nosotros la R. Un método cuanto menos democrático, justo y fiel a la promesa del profesor. Quizá no debería sorprenderme de que un profesor no cumpla su palabra, porque ya estoy en tercero y eso es algo que se estila mucho en nuestra facultad. Pero esto es algo que a un siempre le enerva.

Ya nos íbamos resignando de coger un periódico medianamente conocido, y mientras mi compañero aún conservaba la esperanza de coger algún diario minoritario andaluz (lo importante era que fuera andaluz, cercano, porque la condición de minoritario ya no se lo quitaba nadie), yo especulaba ya con algunos como el Pisuerga Times, el Oscense Herald o el Trebujena Tribune.

Mas mi desconcierto aumentaba cuando el profesor llamaba a gente cuyo apellido comenzara por la A y salían dos personas de la R. O más aún, cuando cogía a la gente que estaba armando jaleo y montando el taco, y les concedía a ellos la elección antes que a los que estábamos callados esperando pacientemente (demasiado) nuestro turno.

Al final, como era evidente, no dio tiempo para todos. Así, perdimos otra clase (y ya van tres semanas), y media hora más de nuestro tiempo, porque tuvimos que ir a su despacho para coger Las Provincias de Valencia. Todo ante la despreocupación de este hombre. Comprendo que somos nosotros los que tenemos que buscarnos la vida. Pero si hubiérais visto, cuando le preguntamos qué nos aconsejaba, la cara de “a mí que me cuentas, yo soy un mandao” que puso, fue para matarlo.

Imaginad el grado de irritación interna. Todo ello teniendo en cuenta que justo antes de entrar a su despacho, iba saliendo mi colega Dani con su camisa del Betis, comentándonos que le había dicho que si así venía vestido a una facultad. Me parece algo totalmente despreciable que en el año 2007 se cuestione a una persona por cómo va vestido a una facultad. Es deplorable.

Con este panorama, afrontamos la que (esperamos, por todos los clavos benditos) será nuestra primera semana de clase (de verdad) en la asignatura de Diagramación en Prensa. Mañana comprobaremos de verdad a qué nos enfrentamos en esta asignatura. Quizá (y ojalá) me equivoque, pero lo digo muy seriamente: este profesor ha sembrado la mies de la desconfianza y el descrédito entre todos los alumnos. Veremos a ver cómo se las arregla para salir airoso al final del cuatrimestre, que aún queda mucho por correr.

Post Scriptum > Dado que los profesores, cuando les interesa, saben buscar muy bien las cosas, y en previsión de que esta entrada pueda llegar a manos de la persona que aquí se cita -aunque no se la nombre-, aviso desde ya que este es un escrito limpio, pues aquí sólo se da una opinión acerca de hechos verídicos, sin haberse filtrado ninguna mentira, y que si tal persona, o cualquier otra, tiene algún problema con esta entrada, que me lo comunique y lo comentaremos en privado.