Ahora que a todo el mundo le ha dado por cogerla para hacer versiones a cual más fea (con el único fin, según parece, de reventarla sin escrúpulos), es buen momento para recordar aquella grandiosamente maravillosa versión original del gran temazo de Rune llamado Calabria, más que nada para que algunos masocas que alimentan sus oídos con dichas versiones horteras conozcan el verdadero significado que implica la expresión “hacer música”. Les dejo la extended, para que tengan ustedes un orgasmo más prolongado.

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