Clase de Diagramación en Prensa. El profesor permanece de pie en la tárima, callado y con semblante de mosqueo. En ese momento, nos suelta lo siguiente:

“Estoy esperando a que ustedes dejen de hablar. ¿Qué es eso acerca de lo que tienen tanto que comentar? Supongo que las cervezas que se bebieron este fin de semana”.

Haciendo gala de una particular prepotencia que sobrepasa lo conocido, este hombre se atreve a tildarnos de borrachos en nuestra propia cara. Bueno, es algo de esperar de una persona de esas que se empeñan en separar España del ‘mundo civilizado’ (personas que, por desgracia, tanto abundan en nuestro país).

Caballero, tenga usted en cuenta que España, a pesar de sus defectos y carencias -bastantes-, no es que tenga mucho de qué presumir, pero tampoco se puede decir que vivamos en el Tercer Mundo. Quizá tenga usted razón en que el nuestro no es un país civilizado, pero ello se debe en buena parte a obtusos mentales como usted que se divierten llamándonos borrachos a los jóvenes. Debería usted saber, tanto como presume de sabiduría, que no todos los somos.

A continuación, el hombre continuó hablando con su tono didáctico que derrocha rectitud moral:

“Un periodista debe conocer a los que le preceden [en alusión a los articulistas y escritores]. El desconocimiento es un gran enemigo”.

Perfecto. Totalmente de acuerdo. Una verdad como un puño. Pero sería redondo si predicara usted con el ejemplo, y no me confundiera un cómic manga con un album de fotos.

Y lo mejor, que fue dicho a continuación de lo primero, pero es reservado para el final por constituir el mayor orejazo oído en mucho tiempo:

“Deberían ustedes dejarse de comentarios estúpidos y hablar sobre contenidos relacionados con la materia”.

En fin, señor profesor, si usted no sabe que hay que aplicarse el cuento uno mismo antes de decirle a los demás lo que tienen que hacer, mejor bájese los humos.