Anérdota virídica ocurrida en la puerta de un pequeño bar de vinos de la calle Mateos Gago de Sevilla, durante un diálogo entre el señor Beades y el camarero del establecimiento:

Beades. – Buenas, quisiera vino de naranja.
Camarero. – ¿Para cuántos?
Beades. – Para diez… ¿me podría dar una jarra?
Camarero. – No, mejor en vasitos.
Beades. – Pero es que con una jarra es más cómodo.
Camarero. – Sí, pero es que mi alcalde dice que eso en la calle es botellón.

Amo del mundo. Sobra decir más.