Ayer ya por fin acabaron los exámenes. Ahora llega el verano pegajoso, tedioso compañero que llega sin retraso a su cita anual. Hay quien planea viajes a lejanas tierras de extraños acentos, y quien se sumerge en la guerra por encontrar un palmo de arena libre en la playa. Los hay que, durante el curso, han currado para ganarse unas perrillas, y estamos los que ahora tenemos que buscarnos un currillo para cubrir el hueco de esa beca que no vendrá -porque a lo largo del año estudiantil no hemos dado de nosotros todo lo que podíamos-. Y las ansias aumentan cuando pensamos que en estos tres meses el tema laboral va a estar peor que nunca.

Sin embargo, miramos al calendario y vemos por delante un montón de días para trabajar en lo que surja y preparar la venganza de septiembre sin la carga de la asistencia a clase. Un poco de relax, que nunca viene mal. Quiera que no, ahora todos tenemos muchas horas libres para hacer el ganso, para poner en orden nuestras mentes y nuestra agenda, o para volver a la tradición de las tardes entre amigos, unos nuevos o cotidianos, otros antiguos y añorados.

Pero también es tiempo para que al estresante rutina de la carrera nos permita llevar a cabo todos esos proyectos a los que durante los últimos nueve meses no hemos podido dar forma, y buscar nuevas cimas donde izar nuestra bandera. Eso es a lo que nos hemos dedicado el Maister y un servidor: a grabar nuestro primer podcast musical para nuestro blog sexy music. Las entregas serán semanales y de una hora de duración, aunque la primera versión -que versa sobre el Jazz y que ya podéis escuchar-, es de 35 minutos.

Y también es momento para abordar nuevos horizontes. La espera se hace eterna si uno no se enfrenta a sus dificultades con valor y lucha con fuerza por tirar los muros que le separan de algo grande. Por eso, y aunque me avergüence de publicarlo, aquí tienen mi primer ¿poema?, para que el Buentes, el Maister, De Diego y otros como el Beades -si tiene estómago para asomar la cabeza en este antro-, puedan tirármelo abajo y ayudarme a mejorar -al menos sé que dejarán un verso: el primero, porque no es mío-. Sin más, ahí lo tienen:

DUENDES

A Pablo Buentes

Nel mezzo del camin de la carrera,
inmerso ya en batallas de diverso
desenlace, de sangre y de victoria,
desvío la atención de las refriegas
y fijo la mirada en la cuneta,
allí donde relucen los destellos
del tiempo en que vivimos nuestros sueños.
Aquellas travesías por los campos
a bordo del Fiat Runo -mito eterno-
con menos gasolina que un mechero.
Las rutas en plan guiri por Sevilla,
almuerzos en el parque y recitales
en ese gran salón del Ateneo.
Las musas de las ondas en los micros,
de fiesta si sonaban nuestras cuñas
-Galletas Pairo- en el Canal Surmano.
El Final Cut, el Knosys, Product Placement,
el Quark, el Arrablaf y las Provincias.
También Dubai, la Kiss, los Coloniales,
Campani y los regatas del Manolo.
Tu voz ha resonado en mil contiendas
colmando de valor, con Ira y Fuego,
espíritus cegados por la angustia.
Tus Duendes viajarán junto a mi sombra
nel resto del camin de la mia vita.