Hoy, este blog cumple dos años. No pretendo hacer ninguna celebración por todo lo alto, básicamente porque no es una cosa que sea preciso celebrar. No voy a hablar de mis visitas, porque nunca han sido muy altas (ahoar menos), y nunca me han importado. Podría hablaros de que he publicado no sé cuántas entradas, o de que he tenido y pico mil comentarios. Pero nada de eso me importa en este día.

Recuerdo el año pasado, cuando me pasé a WordPress (desde Bitácoras), en enero. Entonces empecé a escribir en serio. No quiero decir que fueran contenidos buenos e interesantes, porque básicamente eran tonterías. Con “serio” refiero a que posteaba con regularidad, y contenidos variados. Un poco de crítica, algo de música, escritos variados, anérdotas virídicas, fútbol, reflexiones, frikadas… Durante cuatro meses se fue creando una parroquia de comentaristas y lectores que destacaba más por su calidad y fidelidad que por su cantidad.

Luego vinieron los exámenes de junio, entre otras cosas, y bajó un poco el nivel y el ritmo. En verano continué con esta tónica personal e irónica que tanto me gusta. Estaba contento con lo que publicaba. Llegó septiembre, y el primer aniversario. No lo celebré, ni hablé de ello. Malta se llevaba mi atención. Al volver del Paraíso, comenzó el declive. Tacazos infumables de crítica que, sinceramente, aportaban poco. De vez en cuando tiraba de música o fotos, pero la cosa iba pabajo que escarbaba. Cada vez escribía menos, y cuando lo hacía, eran contenidos superfluos.

Así llegó el fin de año. Ya mis lectores me decían que los primeross posts del año no tenían nada de esa chispa de la que antes rebosaban. Por mi cabeza pasaba la idea de meterle fuego al blog, porque, aunque de vez en cuando algo se salvaba, esto no era lo habitual. Hubo intentos sinceros de renovar esto, y tras ellos volvió el antiguo resplandor por momentos. Pero por poco tiempo. Más y más fotos y música (al menos la música sí aportaba).

Después de los exámenes de junio, llegaron los nuevos proyectos. Y volvió la fotografía, y el toque estrafalario pero personal. Y mientras me hacía famoso y me peleaba por un móvil nuevo, volvía a cumplir el cometido con el que planteé este blog cuando aún estaba en los espacios del MSN: informar, aunque fuera con enlaces. Las nuevas facetas se afianzaron, y los nuevos proyectos seguían asomándose en el horizonte. Y así, por los viejos caminos de siempre, volvimos a recobrar la ilusión y la fuerza perdidas Dios sabe cuándo.

Este post no es una nueva declaración de intenciones (las hay mucho mejores que cualquiera que pueda hacer yo). Pero, a pesar de ello, el espíritu renovado me permitirá seguir adelante con fuerza y volver a darle un aire alegre y simpático a este blog. Para empezar, se acabó el hablar de política, porque para eso ya hay otros sitios. Aquí os hablaré de mí, de lo que me pase día a día, como hice en un principio. Con soltura, chispa y desparpajo. Sin mala leche ni preocupaciones. Sé que tendré pocos lectores, pero también sé que serán buenos y fieles. Condiciones que van juntas. Porque ya sé que los buenos, al final, siempre acaban regresando (guiño-guiño, Marta).

Y tras todo esto, por supuesto, quiero dar las gracias a mucha gente. En primer lugar, a los que me han acompañado y ayudado de una u otra forma en esta aventura bloguera durante estos dos años. Al Pablo Buentes, al Bukowski, a la Nina, a la Espe, a Javyer, a CalheR, Jota y Mechanical (mis padrinos de Mentiras Piadosas), a Marta, a la gente del Sinfu, a Torchondo, a Fearuth, al Luisfer, al Kun, a Juanjo Muñoz, al Poeta, al Prismático, y a muchos que seguro que me dejo por ahí. Y no hay que olvidar a la gente que no tiene blog pero que entran y comentan aquí de forma habitual desde hace ya mucho tiempo: Lola, Vázquez, Esther, Lopy, Dani, Anonimasuka, Mila, Pilixforever, Isildil, Yure, M. Jesús García, y más gente que ha entrado aquí espontáneamente. Para todos ellos, unos y otros, he preparado la siguiente dedicatoria:

No obstante, para algunos (especialmente algunas) que también pasaron por aquí, pero cuya aportación ha sido desastrosa o yerma, también tengo un mensaje muy sentido y profundo:

Y para alguna que otra en concreto, este mismo mensaje, pero sin las “gracias”.

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Y ahora, para que veáis que la vuelta al viejo estilo arrozal no es ninguna broma, presento urbi et orbe la nueva sección de este blog, en la que hablo sobre mi vida, obra y milagros (sí, con dos años de retraso, ¿a que está guapo?).

Por cierto, mucha suerte a todos los que, como yo, tengan que hacer hoy la automatrícula, sobre todo si es el primer año que pasan por este trago. Aunque los novatos pueden alegrarse de no encontrarse con el fantasma del servidor ocupado.