Eso mismo. Por fin. Ya he pisado Cáceres. Después de una y cien propuestas para visitar esta ciudad. Pero ahora con una excusa bien fundamentada: el III Congreso Internacional de Nuevo Periodismo, que ha dado comienzo esta mañana en el Centro de Cirugía de Mínima Invasión Jesús Usón.

Llegué anoche, tras cuatro horas de viaje y con un frío de cojones. Solté las maletas en el hotel y puse rumbo a El Manómetro, en compañía de algunos clásicos (los señores Pablo López, Jake Soulinake y Charlie Torres) y nuevos conocidos (Ali Baimor, Jesús Gordillo, José Daze, Marilink, et alteri).

Por la noche, juerga en la habitación de Charlie Torres, entre chistes, copas de ron y vino, edición de vídeos con cabreos, y destapamientos de secretos y verdades insospechadas. Resultado: acostamiento a las 5.30 de la mañana, y levantamiento a las 7.45 (tardelli, como siempre), y día de cabezadas por todos lados.

Jueves. Primer día de Congreso. Charlas de las autoridades (algo normal). Vienen los principitos. Expectación. Masas que se empujan por conseguir una foto con ellos. Tapas de jamón y otras cosas de picoteo (pero insuficientes ni siquiera para picar). Incertidumbre sobre el almuerzo. Cuando cremos que no vamos a comer, almuerzo definitivo.

Por la tarde, desesperación colectiva por la continua falta de wifi. Más tarde, ya solucionados los problemas -en parte-, interacción entre los congresistas y blogueros, debates, entrevistas, tuiteos, crónicas en vivo, grabaciones varias, e incluso ofertas de trabajo inesperadas. Y al final del día, Ali Baimor que se quería ir del Congreso por las bravas, saltando por encima de las cabezas de los congresistas.

Esta noche, descanso, pero mañana, más Congreso. Más conferencias interesantes. Más debates. Más tuiteos. Más crónicas. Más gente nueva. Y, por supuesto, más fiesta, con la llegada de Pablo Buentes y Ananoke Hime.

Y pensar que no iba a venir…