Hoy fui a la Casa del Libro de la calle Tetuán y, por 17 euritos de nada, me traje dos libros (1984 de George Orwell y Soy en Mayo de Julio Martínez Mesanza), y además un regalo para mí y para todos ustedes.

Felices las ciudades que conservan
indemnes sus iglesias, y felices
las que, después del siglo, las consagran.
Ninguno dijo en ellas: “Dios no existe
y, si existe, no cuida de nosotros;
mirad, si no, la muerte de los niños,
que le culpa o le niega, y la injusticia
y la tristeza avasallando el mundo”.
Felices porque su esperanza vive
y les hizo decir humildemente:
“La culpa del dolor es sólo nuestra”.

Las Trincheras, Julio Martínez Mesanza, ed. Renacimiento, 1996.