Inauguramos 2010 en el blog con un poema, bastante largo (habrá que darle un tijeretazo) y que me deja un tanto insatisfecho. A ver cómo lo ven ustedes.

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(Al ver qué ha sido de una antigua empresa)

Han pasado los años desde aquellas
reuniones en el parque,
con la ilusión candente en la mirada
y el universo entero ante nosotros.
Alegres fuimos levantando aquello
con esfuerzo, con largas caminatas
y tantas madrugadas de desvelo.
Fuimos jóvenes héroes que quisimos
llegar a donde nadie alcanzó antes
y un comandante torpe y egocéntrico
empeñó nuestra causa por un mísero
trofeo de latón que nada vale.
Entonces comprendí que nuestro hijo
se había malogrado en el camino.
Hoy lo tengo, crecido, ante mis ojos
y no lo reconozco, aunque lo intento,
y sólo está la triste pantomima
de aquello que hace tiempo fue admirable.
Hay quienes todavía me preguntan
por qué me fui, y entonces les remito
al vestigio de nuestro sacrificio.
Confiesan que comprenden lo que digo,
pero en el fondo sé que dan por bueno
lo mediocre, y no alcanzan a entender
la grandeza de luchar por algo propio,
que es carne de tu carne, y la tristeza
de verlo agonizar en la miseria.

5-I-10