Un taquito de apenas cuarenta páginas encuadernadas condensa casi cuatro meses de periodismo de investigación, leyes, documentos, lecturas, búsqueda de fuentes, llamadas, entrevistas, pateos por las calles, más llamadas, seguimiento -literal-, asalto de edificios, confidencias, contradicciones, mentiras y las verdades que surgen entre la prosa periodística de cuatro manos que son dos. Esperanza y constancia, como en un embarazo, pero los largos meses de esfuerzos los recompensa el último momento, con la alegría de tener en mis manos éste que ya es mi primogénito.

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