“Tú no has tenido infancia”, me repiten,
y es cierto lo que dicen. Yo no tuve
películas de Disney, ni los Goonies
pasaron por mi tele, ni he leído con Bastian
los libros de la Historia Interminable.
Nunca he visto jugar a Cantona
ni recuerdo aquel juego de las chapas.
Fui muchacho de no salir de noche
pero no disfruté de libros o películas
o de sueños dorados de casi veinte años.
Ya soy un niño grande y extraviado
que no sabe su nombre ni su origen.
Ahora que es difícil labrarse un buen futuro
-el único camino que me queda-
busco ciego una luz, una certeza,
y sólo encuentro gente que me dice:
“tú no has tenido infancia”. Me condenan
a esta burla de siglos y me quedo
en este cuarto oscuro, tan niño despojado
de sus días, jugando con mi sombra,
inventándome historias que nadie más conoce.

28-XI-2010