He visto algunas luces a lo lejos,
destellos mortecinos que se arrastran
por la sombra sin eco del crepúsculo.
Los caballos no duermen. Respiran desbocados,
y contemplan las puertas con ojos temerosos
que adivinan la muerte más allá de los muros.
Los pocos que se acuerdan de nosotros
nos han traído pan y algunas mantas.
Contemplo una vez más las luces en los campos
y recuerdo la guardia de media madrugada.
Habré de dormir algo mientras pueda.

12-I-2011