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Un blog, un blog… ¿pero eso da dineros?

Llevo años escuchando la misma pregunta de boca de mi padre, como años estuvo dedicándome blasfemias porque decidí dejarme las barbas a lo afro. Hasta que al fin, en ambos casos, se acostumbró, aunque sé que sigue sin entender ninguno de estos dos hábitos que tengo.

Con un blog pasa como en aquel chiste que alguna que otra vez él me ha contado: “en mi casa no comemos, pero nos reímos tanto…”. Un blog no da dineros, pero da alegrías. Da motivos para reír a carcajadas y también para añorar con nostalgia lo que ayer nos daba risa. Nos da luz y a la vez nos muestra qué hay tras las sombras.

Nos ayuda a encontrar a aquellos que ven el mundo con nuestros mismos ojos y a veces los convierte en parroquianos. Un blog es sitio para hacer una crónica de lo cotidiano y de cómo todo eso se vuelve extraordinario. Nos ayuda a dejar constancia de nuestra existencia y a darnos cuenta de que no se puede vivir sin estas cosas que son el pan del camino.

Hoy este blog cumple cinco años y con él yo, que junto a él he crecido y madurado. Celebro en este día su nacimiento y cuánto me ha dado, pues es mi vástago, aunque a veces parezca que le salto un ojo de quererlo tanto, como el diablo a su hijo. No dejo de quererlo por poco que yo diga por su boca, pues, al final, su misión sigue siendo la de ser un lienzo para lo más bello de cuanto puedo mostrar al mundo, que es eso que aquí veis luego vosotros.

Por otros muchos lustros de compartir la vida en un trozo de red, y de alterar de vez en cuando lo que se tiene por inmóvil. Porque reír nos reímos, pero hoy, además, también comemos.

[Gracias a todos por seguir leyendo este blog y dejando vuestros comentarios. Y gracias a Sara Sanz por esta tarta de aniversario de cinco años, que son también los meses que lleva ella aguantándome, y que sean más]

Soy de las personas que, como Enrique, piensan que la vida no cambia mágicamente de un día para otro, sólo por cambiar de un año a otro, sino que mañana, uno de enero, todo seguirá igual.

De todos modos, como suele decirse, la intención es lo que cuenta, y precisamente esos buenos propósitos que nos hacemos al “principio” de cada año son las cosas a las que deberíamos dar importancia, y no a un simple cambio de dígito. Que esas buenas intenciones que nos marcamos -y que rara vez cumplimos, o no- sean las que nos guíen en el camino, día tras día, pasito a pasito.

Ahora que este 2009 “acaba”, ahora que todos dicen que si ha sido un annus horribilis, yo parto una lanza en su honor y defensa, porque para mí también ha sido duro en muchos aspectos, incluso insulso, por causas de la vida y por culpa de algunas malas personas.

Pero me quedo con aquello que me hizo feliz, que fue mucho; con aquello que hizo que me diviertiera, que fue más aún; con los que estuvieron a mi lado en lo bueno y en lo malo, que fuísteis los justos y necesarios, pocos pero valientes y siempre fieles; y con aquello que aprendí, que ha sido inmenso, gracias a lo que todos, día tras día y nunca de repente, me habéis enseñado y habéis compartido conmigo.

Por ello, os deseo un feliz 2010 en el que nada de esto que hemos vivido en 2009 se olvide, sino que a las cosas buenas que nos llevamos de este año -estoy seguro de que serán muchas- las acompañen todavía más en el nuevo año. Un beso a todos, y disfrutad de la vida.

Y ahora me marcho corriendo a Santa Olalla del Cala, en la Sierra de Huelva, a pasar cuatro días de calma y festejo con algunos amigos. Nos leemos dentro de varios días. ¡Hasta entonces!

Pocos regalos hay tan grandes, bonitos y emocionantes como éste que me hace el gran Jack Daniel’s.

Pero ningún regalo como el de poder teneros cerca a todos vosotros, mi familia y mis amigos, un año más en Navidad. Espero que paséis unos días estupendos, que tengáis tiempo para hacer aquello que no podéis hacer durante el resto del año y para disfrutar de la gente a la que sólo veis de vez en cuando (y también de la que veis a menudo).

¡Felices Pascuas!

¡Ay, qué “embidia” (como leí ayer en el tuenti) más grande! Que ya todas las carreras están terminando los exámenes (menos los ingenieros, que si no fueran tan primos como nosotros no estarían en el Campus Cartuja), y a nosotros nos quedan todavía tres (a mí por lo menos, que hay quien tiene más).

Ayer ya nos quitamos de en medio Derecho de la Información (esperemos que con rotundo éxito solvencia un cinco pelao en que sea), que se une al también finiquitado examen de Especializado. Ya queda menos para el viernes, que me podrán encontrar en los expoliados Jardines del Prado de San Sebastián, jartándome de marisco en esa feria que dicen que se llama Gambalia, y que ya veremos cómo está.

Eso sí, mientras los alumnos del resto de facultades se pasan un mes con el agobio a causa de los exámenes, en Fcom Sevilla podemos presumir de que hacemos nueve exámenes en diez días, y fuera. Es lo que tiene la mala planificación académica. Si es que no hay mal que por bien no venga…

Hasta la próxima vez que me pare por aquí para dar cuenta de cómo avanzan las cosas (o para poner algo interesante, cosa ya más eventual y esporádica), les dejo con I want U, un temazo de los Basement Jaxx. Sí, ya sé que llevo dos entradas de música seguidas, pero más que nada cuelgo esto para darle vida al blog -porque no deja de ser curioso que en una semana haya publicado lo mismo que en un mes-, y también para darles ánimos a mis niños y no tan niños que todavía estén escondidos entre montañas de apuntes.

Descarga esta canción

Miro y vuelvo a mirar a la foto de la Plaza Nueva publicada hace un par de días en este blog. Y, por más que me esfuerzo, no consigo entenderla sin música. Sin una canción, para ser más concreto. Sin el Round about midnight de Miles Davis. Una canción concebida para ese momento del que habla su título, para ese alrededor de la medianoche, tomando el fresco asomado en la ventana, o sentado en una tranquila plaza, como la Plaza Nueva, donde no hay nada más extraordinario y bullicioso que una lechuza que sobrevuela los tejados o una pareja que cruza entre los bancos y los árboles, hacia cualquier otro lugar.

Me cuesta que ese  solo de trompeta no acompañe a la foto. Como podría acompañar a cualquier otro momento en una noche de éstas, en los albores del verano, tranquilas y silenciosas, como de vagabundo. Pero creo que quizá será mejor hacer caso a los consejos que me han dado: dejarla como está y degustar cada cosa por separado. Al fin y al cabo, es verdad eso que dicen: “lo que no hay es que mezclá…”.

Por cierto, esta versión es la del trío argentino Gotan Project, y pueden descargarla aquí.

El que da vida a esto…

Jesu, Heraldo Mayor del Reino del Arrozal del Guadalquivir.

… y se enfanga en esto otro

Erudición y luces

Letras: Antoine de Saint-Exupery - El principito

Música: (Nu) Jazz + Bossa Essentials (lista de Spotify)

Anales

Pinacoteca Nacional del Reino

Orquesta Afónica Arrocera


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