Internet en general, y esta red global que conocemos como la blogosfera en particular, al contrario de lo que pretenden algunos, se está convirtiendo día a día, y a pasos agigantados, en lugares en los que sus habitantes virtuales conviven en comunidad, y en los que se comparten desde experiencias propias, hasta conocimientos, pasando por testimonios gráficos, textos, historias, música, vídeos, y un sinfín de material electrónico y sapiencial.

Así pues, la Red de Redes es, hoy día, un entorno en el que se puede encontrar de todo, y antes que nada, a millones de personas. Personas con las que compartir nuestro día a día. Compartir. Esa es la clave de la era digital, de los que realmente hacemos posible la red: los usuarios (y no las multinacionales). Es por eso que, a medida que avanzamos y nos adentramos en la era digital, los derechos de autor (al igual que en otros muchos ámbitos que no tienen nada que ver con Internet) están perdiendo por completo su sentido.

Hasta Jesucristo mismo lo dijo: “Compartir es vivir”. Compartir lo que uno sabe, lo que uno tiene, lo que uno siente con los demás, es un derecho y, yo creo, un deber. Las NTIs y, con ellas, el Internet nos dan el soporte y la posibilidad de enriquecernos mutuamente, y hacer uso -responsable, eso sí- de los que se nos brinda al alcance de la mano. Para garantizar tanto la libertad de contenidos, de su uso y de su distribución y circulación, como la responsabilidad y legalidad de dicho uso por parte de todos, están las licencias de libre distribución de contenidos, conocidas comúnmente como copyleft, que, en oposición al tradicional “todos los derechos reservados” del copyright, propone una alternativa basada en “algunos derechos reservados”. Esto se traduce en la libertad de distribución y uso de una obra por parte de terceras personas, bajo unas determinadas condiciones impuestas por el autor de la obra.

Una plataforma, la más común entre los usuarios de nuestro país, que provee tal registro de contenidos es Creative Commons. Entre las distintas opciones de licencias que ofrece, se encuentra la elegida para los contenidos de El Arrozal, resumida de la siguiente forma.

Usted es libre de:

  • hacer obras derivadas

Bajo las condiciones siguientes:

  1. Reconocimiento. Debe reconocer los créditos de la obra de la manera especificada por el autor o el licenciador (pero no de una manera que sugiera que tiene su apoyo o apoyan el uso que hace de su obra).
  2. No comercial. No puede utilizar esta obra para fines comerciales.
  3. Sin obras derivadas. No se puede alterar, transformar o generar una obra derivada a partir de esta obra.

Asimismo, usted debe tener en cuenta que:

  • Al reutilizar o distribuir la obra, tiene que dejar bien claro los términos de la licencia de esta obra.
  • Alguna de estas condiciones puede no aplicarse si se obtiene el permiso del titular de los derechos de autor
  • Nada en esta licencia menoscaba o restringe los derechos morales del autor.

[Texto extraído de Creative Commons y parcialmente editado]

En resumen, eres libre de leer, comentar, copiar, distribuir y reutilizar los contenidos de este blog, siempre que lo hagas bajo las condiciones citadas anteriormente. Mejor dicho, no puedes, sino que debes. Si eres creador, te animo a compartir, y si no también, porque la cultura se defiende compartiéndola.

Si quieres, puedes echar un vistazo a nuestra Licencia 2.5 de Creative Commons.

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Actualizado [29.07.08]

A partir de ahora, El arrozal cuenta con su Internet Blog Serial Number, otorgado por la organización IBSN. Este certificado permite el registro y la identificación de blogs, en tanto que obras digitales, y consiste en un código de barras de diez dígitos, al igual que el ISBN (International Standard Book Number), que hacía lo propio con las obras literarias en papel. De hecho, el IBSN nació en febrero de 2006 como respuesta a la negativa de la administración española de dar cobertura con el ISBN tradicional a los blogs. Por lo tanto, es muy importante no confundir ambas siglas.